Aprovechando que estamos en fechas marítimas, donde se conmemora una de las mayores gestas heroicas y de liderazgo (a mí parecer) de la historia de Chile, quiero comentar sobre una página completa publicada en el Mercurio de Santiago, precisamente el 21 de mayo y que hace alusión al proyecto de Minera Collahuasi de construir una nueva Esmeralda a semejanza de la hundida en la rada de Iquique, con fecha 2008-2010.
Yo soy una amante de la historia y me encanta todo lo que huela a ella. Sin embargo, esta información inserta en los proyectos Bicentenario tiene dos aristas que no me terminan de encajar.
La idea es hermosa, apoteósica, pero cuesta más de 50 millones de dólares y la minera donará 3 millones de verdes, acogido a la Ley de Donaciones Culturales. Quisiera darle dos vueltas al tema y analizar si ese dinero sería mejor invertido en otro tipo de causas...aunque ellos digan que esto "es un paso seguro para confiar en un futuro mejor"....¿¿mejor para Collahuasi???
Por otra parte, la Esmeralda, la verdadera, está hundida en esas tierras....está ahí!!! para qué tener réplicas si la historia la conforman situaciones extactas y no réplicas. No me interesa que reconstruyan Persépolis, me bastaría pisar esas tierras para sentir el poderío persa y griego. Una edificación similar en estos tiempos no tiene el mismo significado ni encanto.
Por otra parte rescato la inventiva de los iquiqueños, quienes siempre están trabajando por hacer de su ciudad un lugar mejor y más turístico, cosa que a Antofagasta le falta...para muestra un botón: el abandono de La Portada.






Hay veces en que surgen las más extrañas conversaciones, pero alegran cualquier jornada:





