
Hace unos días hice un curso de degustación de vinos junto a un amigo. Me invitó a una de las clases para acercar a este apasionante mundo a un grupo de garzones que atienden en un restaurante que recién está iniciándose.
Primero debo felicitar el interés de la propietaria por capacitar a sus empleados en un tema importante en su rubro y que cada vez toma más fuerza. Sin embargo, lo que más me gustó fue el entusiasmo y los deseos de aprender de los mismos jóvenes, quienes prestaban la máxima atención en la teoría y en la práctica...estaban entusiasmados!
El desconocimiento era total, tanto de conceptos como de aspectos inherentes al vino. Lo importante es que como compromiso final y surgido de ellos, se propusieron hacer semanalmente una "vaquita" para poder comprar un buen vino y analizarlo. La verdad, es que para aprender de vinos, hay que beberlos...no hay de otra.
Por otra parte, hoy obsequié con gran cariño y un dejo de glamour una botella decantadora a un amigo-instructor. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que el desconocimiento llega a todos. Lo noté cuando vio su regalo y puso cara de no entender. Para salir del paso le dije que no pensara que era un florero, sino que era para decantar un magnífico elixir...ahí recién entendió.
En fin, pronto tendré otro curso donde podré motivarlo a poner en práctica la utilidad de este tipo de artefactos.
De todo esto y ante tanta degustación, recomendaré un vino que jamás había probado, por más que me lo habían recomedado (hay tanto por beber aún): un magnífico Cuvèe Misiones de Rengo, Cabernet Sauvignon 2005. (un buen año para esa cepa)
Salud!
Primero debo felicitar el interés de la propietaria por capacitar a sus empleados en un tema importante en su rubro y que cada vez toma más fuerza. Sin embargo, lo que más me gustó fue el entusiasmo y los deseos de aprender de los mismos jóvenes, quienes prestaban la máxima atención en la teoría y en la práctica...estaban entusiasmados!
El desconocimiento era total, tanto de conceptos como de aspectos inherentes al vino. Lo importante es que como compromiso final y surgido de ellos, se propusieron hacer semanalmente una "vaquita" para poder comprar un buen vino y analizarlo. La verdad, es que para aprender de vinos, hay que beberlos...no hay de otra.
Por otra parte, hoy obsequié con gran cariño y un dejo de glamour una botella decantadora a un amigo-instructor. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que el desconocimiento llega a todos. Lo noté cuando vio su regalo y puso cara de no entender. Para salir del paso le dije que no pensara que era un florero, sino que era para decantar un magnífico elixir...ahí recién entendió.
En fin, pronto tendré otro curso donde podré motivarlo a poner en práctica la utilidad de este tipo de artefactos.
De todo esto y ante tanta degustación, recomendaré un vino que jamás había probado, por más que me lo habían recomedado (hay tanto por beber aún): un magnífico Cuvèe Misiones de Rengo, Cabernet Sauvignon 2005. (un buen año para esa cepa)
Salud!













Hay veces en que surgen las más extrañas conversaciones, pero alegran cualquier jornada:

























